lunes, junio 29, 2009

Viendo la Gloria de Dios

Esta mañana no ha podido ofrecernos su ministerio Ruben Santoro debido al fallecimiento de su Padre. Hemos recordado también a Toni, amigo y antiguo compañero de trabajo de Sofia. Nuesto hermano fue secuestrado la semana pasada en Yemen juntamente con otros cooperantes que trabajaban en este país. Oramos por la liberación y por la vida de nuestros hermanos que hoy están en manos de terroristas. Felisa Ginés ya ha salido del hospital y se encuentra en casa. Pedimos por su recuperación, pero también por un lugar en que la puedan cuidar en su estado de enferemedad. Oramos también por su hermana Sara, quien ha de cuidar de sus nietos, sus hijos, marido, y ahora su hermana.

Hoy ha sido un día fecundo en diversidad de contenidos en nuestras reuniones. Esta mañana el coro ha tenido la última actuación de la presente temporada. Damos gracias al Señor por su ministerio entre nosotros, especialmente a David Sanjulián, su director.


Por la tarde hemos tenido una reunión llevada por nuestros hermanos inmigrantes. Damos también gracias al Señor por su presencia entre nosotros y por su fidelidad y compromiso con la iglesia. Agradecemos especialmente la labor de Alfredo y Nelsi en la organización de este evento.


El ministerio de esta mañana ha corrido a cargo de nuestro hermano y anciano Carlos Serra P. Partiendo del texto recogido en Génesis 3:8. Observando este episodio de la vida de Adán y Eve hemos aprendido la necesidad de reflexionar acerca de nuestros actos. Hoy tenemos las Escrituras para oscultar nuestro corazón, y así poder abrir nuestro corazón al Señor Jesucristo.

Tal y como leemos, en el Edén Dios buscaba a Adán y a Eva, pero hoy continúa haciéndolo, aunque esta vez a quien busca es a nosotros mismos. Lamentablemente la historia se repite. Continuamos ocultándonos, continuamos viviendo con el miedo que acarrea inevitablemente el pecado. Igual que hicieron nuestros padres, seguimos fabricándonos diversos "vestidos" para ocultar nuestra verdadera naturaleza de pecado.

Hoy rendimos culto a muchas cosas, entre ellas lo material y el mismo cuerpo. Haciendo esto tratamos de esquivar nuestra responsabilidad con Dios, queremos ignorar que también somos seres espirituales, ya que finalmente será nuestra alma la que tendrá que rendir cuentas a Dios. Es necesario que mediante el Sacrificio de nuestro Señor en la Cruz nos reconciliemos con Él. El Señor Jesucristo toma allí nuestro pecado y hace posible la reconciliación por su sangre vertida en favor nuestro. Es entonces en el Señor Jesucristo que podemos encontrarnos a nosotros mismos. Hoy, Él sigue siendo el único que puede rehacer nuestras vidas. Solo Él nos puede ofrecer "el agua de vida" que puede saciar nuestra sed existencial.

Aunque no nos gusta pensar en ella, la muerte es una realidad que nos persigue toda la vida hasta que nos alcanza. Es nuestro último enemigo en esta vida, y sabemos que vencerá. Ello nos hace vivir temiendola constantemente, a pesar de nuestros esfuerzos por ignorárla. Pero el Señor Jesucristo, en su amor por nosotros, no solo nos libró del pecado, también venció la muerte resucitando al tercer día. El Señor Jesucristo supo lo que es la muerte de primera mano, no solo cuando él mismo la gusto, también cuando perdió a su amigo Lázaro. A quien no solo resucitó, también lloró experimentando el dolor de la pérdida de un ser querido.

La muerte es el destino final del camino que emprendemos al nacer. Es el fruto lógico del pecado. Pero hay una posibilidad de salirnos de él y emprender uno nuevo, pero para ello debemos tener fe. Sin ella no podremos la Gloria de Dios, nuestro Señor Jesucristo, pués Él es nuestro nuevo camino, el único que nos puede salvar. Posted by Picasa

domingo, junio 21, 2009

Mensajes

Hoy nos hemos alegrado de ver entre nosotros al padre de Beatriz. Nos ha reconfortado saber de primera mano que Carlos y Beatriz están bien así como sus dos hijos. Damos gracias a Dios por sus vidas y por el tiempo que estuvieron con nosotros. Igualmente nos alegra saber que también están dedicando sus vidas al Señor allí en Bolivia. Les mandamos afectuoso saludos, una vez más, en nombre del Señor Jesucristo.

Hoy el ministerio ha estado a cargo de Carlos Serra Vicente. Nos ha hablado acerca de la palabra "Profeta". Hemos distinguido la labor de predicar la verdad que encontramos hoy en las Escrituras y la función de hablar de parte de Dios un mensaje específico en un lugar y unas circunstancia concretas. Hemos oído también como la función profética en la iglesia primitiva fue decayendo en desuso a medida que las Escrituras se fueron componiendo.

Hemos considerado como Dios sigue teniendo un mensaje que transmitir a los hombres de hoy: El Evangelio. Nosotros somos hoy las manos, pies y boca de nuestro Señor Jesucristo. Dios continúa dándonos hoy su poder para predicar el Evangelio de la salvación, para ello nos ha dado el Espíritu Santo y Su Palabra. Por lo tanto, todo lo que Dios nos ponga en el corazón para transmitir siempre deberá sujetarse a “pies juntillas” a la verdad revelada en el Antiguo y Nuevo Testamento.

Pero, si la Palabra de Dios no nos ha regenerado previamente llevándonos a los pies de Cristo, infundiéndonos el Santo temor de Dios que solo se manifiesta en nuestra conducta, jamás tendremos autoridad alguna en la proclamación de Su Palabra. Para poder hablar de parte de Dios primero tenemos que vivir en comunión con Él. Si los que nos rodean no nos llaman hombres o mujeres de Dios, nosotros difícilmente podremos mostrarles quien es el Señor y lo que quiere.

El mensaje divino nunca debe ser “excluyente”. No, no somos como Moisés, el cual era “como” un dios para Faraón. A nosotros siempre nos es necesario tener en cuenta la opinión de otros “profetas”. Siempre habrá hermanos maduros que, mediante el conocimiento que ellos también han recibido de Dios, puedan enriquecer nuestro mensaje, y no solo esto, también corregirlo. Debemos estar abiertos a admitir una crítica sana y constructiva por parte de nuestros hermanos. De hecho, está va a ser la marca de autenticidad en nuestro ministerio.

lunes, junio 08, 2009

Alegrense todos aquellos que en Él confian

Hoy nos hemos gozado con la audición anual que el nos ha brindado una vez más el coro de la iglesia.

SOMOS PUEBLO

Ciertamente hemos pasado de ser personas aisladas y perdidas a formar parte de un solo cuerpo en la comunidad de la iglesia de nuestro Señor Jesucristo. Todo gracias al poder de nuestro Señor que nos ha transformado muriendo por nosotros en la cruz. Ahora, ya no vivimos de espaldas huyendo de Dios, sino que él mismo vive en nuestro corazon y nos ha hecho dulce ofrenda de santidad.

TU NOMBRE EXALTARÉ

Dios es grande, es grande por quien es y por que grandes son sus obras. Agradecemos a Dios, que siendo tan grande haya querido venir a vivir en nosotros. En nuestra finita mente no entendemos como dejó su gloria celestial para humanarse y dar su vida para salvarnos.

EL SEÑOR ESTÁ DELANTE DE SU PUEBLO

El Señor va delante nuestro guiándonos guardándonos bajo su atenta mirada. El nos ha unido como el pastor reune a su rebaño. Hay dificultades y caminos angostos por donde pasar, batallas que librar, pero a su lado, la victoria es segura, porque es suya. Nos ha dado vida y nos la continua dando, la presencia del Señor nos fortalece y nos anima a seguir adelante.

GRACIAS EN TODO DA

Todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios. Hoy damos gracias al Señor por lo que ha hecho, pero también por lo que hace ya hará, aunque muchas veces no entendamos lo que nos ocurre.

lunes, junio 01, 2009

Perseverando en la fe

Hoy hemos empezado la reunión sabiendo que nuestra hermana Pura sufrió la pasada noche una caída fortuita desde la cama mientras dormía. A causa de ello tuvo que ingresar en el Hospital donde le aplicaron unos puntos de sutura en la cabeza y donde pasó 48 horas en obsevación. Gracias a Dios todos los resultados han sido negativos, con lo cual, esta tarde ya estaba de nuevo con nosotros.

Se sigue buscando residencia para nuestra hermana Felisa, la cual, después de su última embolia ya no puede valerse por si misma. Oramos al Señor por nuestra hermana. Por otro lado, hemos dado gracias al Señor al saber que Olga, hermana de Albert Pérez, se recupera favorablemente después de su última intervención quirúrjica en la rodilla.

Hoy ha sido un día muy especial de gran gozo para todos. Nuestra hermana Arantxa ha bajado a las aguas del bautismo. Hemos podido dar testimonio en nombre del Señor a muchas personas no creyentes, igualmente, hemos visto a algunas caras conocidas que hacía tiempo que no estaban con nosotros. En esta especial reunión el ministerio de la Palabra ha sido llevado por nuestro hermano Joan Galcerá. Damos gracias al Señor por haber sido bendecidos grandemente este día.

Por la mañana hemos tenido el ministerio de la Palabra a cargo de nuestro hermano Jose Gimenez de la iglesia del Parlelo de Barcelona. Hemos meditado sobre Santiago 1:1-11.

Este es uno de aquellos textos que "urga" en nuestro ser y nos pone en evidencia. Este texto es uno de esos que nos humilla, pero también nos consuela y nos exhalta. También hemos de admitir que la humildad no es la virtud que más ejercitamos los cristianos de hoy en día. Por lo tanto deberíamos tener en gran consideración las palabras del Apostol Santiago.

La fe que profesamos los cristianos, en algún momento, va a ser puesta a prueba, si la fe del mismo Señor Jesús fue probada, cuanto más lo vamos a ser nosotros. Es con la prueba que se fortalece nuestra fe haciendose evidente a los ojos de todos. La prueba de la fe, también nos dice Santigao, produce paciencia. Paciencia significa perseverar en nuestra confianza en el Señor en medio de cualquier circunstancia. La paciencia tiene un efecto tremendamente beneficioso en nuestras vidas, nos perfecciona y nos hace madurar.

La impaciencia es, consecuentemente, un impedimento a nuestra madurez, desarrollo y crecimiento espiritual. El pueblo de Israel estuvo 40 años en el desierto para alcanzar un destino que no hubiera llevado más de 11 días si su corazón no se hubiera impacientado.

Pero debemos reconocer que la prueba siempre nos deja confundidos. Es entonces cuando nos es necesaria, más que nunca, la sabiduría que viene de lo alto, la sabiduría que solo procede de Dios. Pero a ella solo se accede clamando por ella en oración. No dudemos en hacerlo, pues el Señor ha prometido que nos será dada en abundancia. Las pruebas siempre son temporales, y al fin tendrá un efecto purificador en nosotros si de verdad es puesta en manos del Señor. Todos necesitamos pasar por ella, pues es el mejor remedio contra la doblez, la incoherencia y la hipocresía, cosas de las cuales todos los creyentes participamos, aun cuando no nos damos cuenta.

lunes, mayo 25, 2009

Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?

Nuestra hermana Felisa Ginés saldrá del Hospital aproximadamente en 15 días. Nos alegramos por la noticia, paralelamente se están haciendo trámites para que nuestra hermana pueda ingresar en el hogar de ancianos de Linares.

También hemos recibido noticias de la obra entre los más necesitados que está realizando la casa de acogida Turimanyé en Perú. Como ya habíamos informado, la casa había llegado a una situación difícil en el Hogar con 27 pequeños, cuando el cupo inicial era de 15, teniendo que compartir incluso las camas. Esta situación se ha originado por estar bajo observación la Aldea Infantil (orfanato) del Gobierno en donde en este momento no pueden ingresar otros menores. Finalmente, hace tan solo unos días, y después de mucho buscar, nuestros hermanos han encontrado una casa de alquiler donde una vez se hayan hecho unos pequeños arreglos en el cableado de la luz y los fusibles, se podrán trasladar a los más pequeños y a los mayores. Damos gracias al Señor por haber podido apoyar esta obra y nos comprometemos a seguir orando por esta situación que también les supone un importante incremento de los gastos.

Esta mañana hemos tenido el ministerio de la Palabra a cargo de nuestro hermano Manuel Rodriguez. Ha compartido la cuarta palabra de Jesús, esas palabras que pronunció en aquellas tres horas de tinieblas. La oscuridad de la escena pone de manifiesto todo el pecado que el Señor estaba cargando allí en la cruz. Una sola vez ha sido puesto todo el pecado del mundo sobre la cabeza de un hombre, el Señor Jesucristo. El Señor, muriendo por nuestros pecados estaba muriendo nuestra propia muerte.

Estas conmovedoras palabras pronunciadas por el Señor Jesús ponen de manifiesto que hubo una terrible separación real entre el Padre y el Hijo. Este alejamiento de dos de las personas de la trinidad solo fue causado por nuestros pecados y su justa retribución.

"Dios mío, Dios mío ¿porqué me has desamparado?" Esta pregunta, tomada del Salmo 22:1 Nos habla de la terrible situación del Señor Jesús, quien en aquellos momentos padeció en su persona una separación integral e incomprensible. Era el alto precio que el Señor tenía que pagar al reconciliar al mundo consigo mismo. Como dijo Juan Calvino: "Si solo hubiera muerto físicamente no hubiera podido pagar por nuestros pecados". Su muerte fue también la muerte de su espíritu y su alma. Solo por ello nos pudo salvar. La maldición de su desamparo ha sido de gran bendición para los que creen en Él. Ha sido por ese desamparo que hemos sido amparados nosotros.

lunes, mayo 04, 2009

Mi paz os dejo

Hoy por la tarde hemos iniciado una nueva serie de estudios a cargo de nuestro hermano Oliver Pi. Damos gracias al Señor por su ministerio pastoral entre nosotros. Por la mañana Carlos Serra Puig nos ha compartido un mensaje basado en el Salmo 46.

Todos en algún momento pasamos por dificultades, crisis, tensiones, etc... Si no ahora, las hemos pasado o las pasaremos. Hoy no vivimos tiempos fáciles, falta de empleo, enfermedades, persecuciones, familias separadas por la distancia que ocasiona la inmigración, etc.

Sin embargo, tal y como leemos en el Salmo 46 las dificultades y los tiempos de prueba pueden ser tremendamente fecundos. Es en estos momentos en los que podemos profundizar en nuestra relación con Señor y el conocimiento de su voluntad mediante su Palabra de una manera especial. Es cuando sentimos temor que el Señor más podrá fortalecernos. Es en estos momentos cuando más cobra esperanza nuestro corazón sabiendo que un día Él mismo nos librará de todos los males.

Vivimos cargados de "pequeñas cosas" que tratan de satisfacernos, pero solo cuando dejamos lugar al Señor Jesús en nuestro corazón vamos a ser llenos de Paz, sea cual sea la circunstancia. Debemos aprender a tenerle en cuenta en todo nuestro quehacer diario, no solo los domingos.

lunes, abril 27, 2009

Crece con vigor delante del sol, y sus renuevos brotan sobre su jardín. (Job 8:16)

Hoy, a pesar de las inconveniencias de la lluvia, y algún que otro percance automovilístico, nos hemos vuelto a reunir y a gozar en la gloriosa esperanza que los hijos de Dios tenemos en el Señor Jesucristo.

En el capítulo de enfermos hemos hecho especial mención de Felisa Ginés, quien esta semana ha sufrido una embolia que la mantiene hospitalizada en observación. Hemos solicitado, también, intercesión por Samuel Pérez Millos y su familia, rogamos al Señor que los consuele después de la partida, para estar en la presencia del Señor, de su esposa Ester.

Esta mañana hemos tenido el ministerio de la Palabra a cargo de nuestro hermano Francisco Closa. Hemos considerado la constante primavera que vive todo creyente que permanece en Cristo Jesús. Al igual que toda planta, el creyente necesita estar brotando constantemente brotes vivos si quiere continuar existiendo. Al igual que la bara de Aron, la cual aun siendo sin vida, fue completamente renovada reverdeciendo y retoñando para dar frutos, así somos los creyentes en manos del Señor, pues solo por Su voluntad podemos llegar a ejercer el sacerdocio al que somos llamados en Cristo Jesus.

Nuestra verdadera raiz es la de Isaí, la que dió a David, figura del Cristo que había de venir. A esta planta, que es Jesucristo, hemos sido injertados nosotros, los creyentes. Aunque aún arrastramos una naturaleza de muerte. El Señor, que vive en nosotros (Salmo 51:10) nos va vivificando, nos transforma, nos corrige, y nos hace caminar por caminos de rectitud, bondad, santidad y justicia.

Esta transformación, cambia nuestra mente conforme a la de Cristo. No se trata meramente de adquirir conocimiento, sino también de experimentarlo. Todo ello nos llevará a una transformación del carácter. En este proceso de transformación, Cristo termina siendo "el todo, en todos". Cristo es todo, pero no solo en mí, también en todos mis hermanos. Un solo Cristo, un solo pueblo comprado por su preciosa sangre.

Así pues, si ya es primavera en nuestros corazones, no lo dudemos más y andemos como corresponde a los hijos de Dios.